viernes 2 de marzo de 2012

Los obispos de Filipinas proponen a los jóvenes ayuno de Internet y de teléfonos móviles en Cuaresma

Para la Cuaresma los jóvenes filipinos cristianos deberían "hacer un ayuno de Internet, teléfonos móviles, sms" y no simplemente abstenerse de comer carne los viernes: es la propuesta de Mons. Joel Baylon, Presidente de la Comisión de la Juventud, en la Conferencia Episcopal de Filipinas. La reflexión provocadora, señala una fuente de Fides de la Iglesia Filipina, llega a un país donde los jóvenes son "apasionados e inseparables de las nuevas tecnologías, al limite de la dependencia"

El uso masivo de teléfonos móviles, SMS, Internet, medios sociales, blogs, "es una parte integral de la cultura juvenil en las Filipinas y los nuevos medios de comunicación han adquirido una gran relevancia social, política, cultural e incluso en el ámbito de la religión".

En un mensaje recibido en la Agencia Fides, Mons. Baylon se expresa así sobre el ayuno cuaresmal: "¿Por qué no reducir el número de mensajes de los móviles? En nuestro tiempo, una forma apropiada de ayuno puede estar relacionada con los mensajes, el tiempo para navegar por Internet, el alcohol o el tabaco". Mons. Baylon también insiste sobre el abstenerse de "deseos particulares", y a sacrificar las "actividades de lujo y de placer", para llevar a cabo una "disciplina que embellece el interior del hombre".

De acuerdo con las estadísticas de 2009, existen en el país más de 72 millones de contratos para móviles, (que cubren el 80% de la población de Filipinas) con casi 1.390 millones de sms enviados cada día en las Filipinas. La nación se define "la capital mundial de los sms" y el uso masivo de estos mensajes fue determinante en la revolución popular no violenta de 2001.

Las nuevas tecnologías y los mensajes de texto también se utilizan para la evangelización: hay varios servicios de sms que envían meditaciones religiosas, palabras del Evangelio, oraciones, un servicio, promovido y apoyado por la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales.

Manila (Agencia Fides)

Tomado de Ecclesia Digital

jueves 1 de marzo de 2012

ANTE LAS ELECCIONES AL PARLAMENTO ANDALUZ

Nota de los Obispos de las diócesis de Andalucía


1. Con motivo de las elecciones convocadas en la Comunidad autónoma de Andalucía para el próximo día 25 de marzo, los Obispos de las diócesis de Andalucía queremos llamar la atención sobre la importancia de participar responsablemente en ellas. Con esa participación se cumple el deber moral que todo ciudadano tiene en la búsqueda y afianzamiento del bien común de la sociedad en todo momento, pero particularmente en las situaciones de especial dificultad como ahora sucede. La delicada situación en la que vivimos, a causa de la crisis, que es de significado y de sentido de la vida, además de ser una crisis económica y financiera, exige de todos, electores y elegidos, una gran altura de miras más allá de los intereses de partido, sin escatimar esfuerzos que abran un camino de progreso y esperanza para las nuevas generaciones.

2. Al ofrecer estas orientaciones, en cumplimiento de nuestro deber como pastores del pueblo de Dios, deseamos prestar un servicio a los católicos y a cuantos quieran escucharnos, sin otra pretensión que ofrecer elementos morales de juicio a la hora de decidir el voto, del cual depende la consecución del bien común de la sociedad, fundado en los derechos fundamentales de las personas y grupos sociales.
El ejercicio del voto es un derecho y un deber de cada ciudadano en una sociedad democrática. A este respecto, el Vaticano II afirma: “Todos los ciudadanos tienen el derecho y al mismo tiempo el deber de votar con libertad para promover el bien común” (GS 75). Por ser un acto del cual depende el modelo de gobierno que ha de dirigir y orientar la vida personal, familiar y social de los ciudadanos, pedimos a todos la participación responsable, eligiendo a los candidatos que, a su juicio, puedan afrontar y resolver mejor los problemas actuales de nuestra sociedad.

3. La importancia de la acción política, que debe estar orientada al establecimiento posible del progreso moral y del bienestar de la sociedad, permite esperar de los elegidos la competencia que requieren las actuales circunstancias; así como un alto sentido del deber en el ejercicio del poder político, que sólo puede desempeñarse con responsabilidad ética. Competencia y responsabilidad moral son factores que generan la necesaria confianza de los ciudadanos en quienes han de desempeñar las funciones de gobierno.
Consideramos necesario tener presente algunos principios de la doctrina social de la Iglesia.

4. El derecho inviolable a la vida humana. Es necesario discernir en los programas de los partidos la garantía del derecho a la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. Esto significa el rechazo al aborto, a la eutanasia, y al abandono de los ancianos, sin olvidar el apoyo a las mujeres que viven la espera de un hijo en situaciones difíciles.

5. La necesaria protección legal y económica del matrimonio como institución social, fundado en la unión estable de un varón y una mujer, y de la familia como ámbito natural de la crianza y educación de los hijos. Esto supone la promoción del trabajo y de la vivienda, así como la puesta en práctica de un programa de inserción laboral de los jóvenes en la sociedad, de especial urgencia en la situación social actual de crisis económica.

6. La tutela del derecho general a la educación, realizada al amparo legal de la libertad de enseñanza; y del derecho a la educación religiosa según las propias convicciones morales y religiosas de los padres, prevista en la Constitución. Hoy es particularmente necesario promover una educación que valore el aprendizaje y la formación humana mediante el esfuerzo y la disciplina, que promueva la búsqueda y el conocimiento de la verdad, así como los valores morales en los que se funda una vida honrada y la convivencia pacífica, y las virtudes que la hacen posible.

7. La defensa y la ayuda a los sectores más débiles de nuestra sociedad, entre los que se encuentran quienes carecen de trabajo, los jóvenes y los emigrantes. Urge promover las condiciones que hagan posible la productividad, la creación de nuevos puestos de trabajo sin soslayar el sentido de la justicia y de la solidaridad en la contratación laboral. Del mismo modo, es urgente la promoción de una opinión pública y una legislación respetuosa con la dignidad de los emigrantes.

8. El momento histórico nos pide a todos construir una vida social más justa y pacífica. Frente a la mentalidad tan extendida del derecho a la dádiva y de la subvención, se hace necesario promover la estima del trabajo y del sacrificio como medio justo de crecimiento personal y colectivo para el logro del bienestar. Frente a la corrupción y la mentira, urge promover la honradez, el respeto a la ley y la fidelidad a la palabra dada. Frente al consumismo desmedido, es preciso potenciar el sentido de la realidad y de la austeridad. Frente a la fragmentación y confrontación social, se ha de promover el valor humano y social de la reconciliación, el diálogo y la amistad entre las personas, aun cuando no compartan la misma concepción del ordenamiento social.

9. Finalmente, no podemos olvidar que a la hora de emitir el voto, sólo se hace posible la edificación de una sociedad más justa y pacífica actuando con inteligencia, libertad y responsabilidad.
En nuestra oración a Dios, nuestro Señor, encomendamos a todas nuestras familias y comunidades eclesiales que eleven preces al Señor, para que las próximas elecciones contribuyan al bien de nuestra sociedad, fundado en la verdad, la justicia, la libertad y la paz. Así lo pedimos cada día invocando a la Virgen María, Reina de la Paz.

29 de febrero de 2012


miércoles 29 de febrero de 2012

Vuelve la clase de religión (ortodoxa, judía, musulmana o budista) a todas las escuelas de Rusia

El país que durante 70 años exportó comunismo y ateísmo implantará la clase de religión obligatoria en todas sus escuelas a partir de septiembre. O, mejor dicho, aquel país se llamaba "Unión Soviética", y desapareció. Este país se llama Federación Rusa y en las clases de religión permite elegir entre 6 opciones: Ortodoxia, Judaísmo, Budismo, Islam, "Fundamentos de la Cultura Religiosa" y "Fundamentos de la Ética Pública" (una alternativa no-religiosa a la asignatura).

Durante 2010 y 2011 este método se probó de forma experimental en 19 regiones rusas y desde septiembre de 2012 se implantará en todas las escuelas del país.

Analfabetismo religioso
En realidad la asignatura solo dura un trimestre, muy poco para compensar el enorme analfabetismo religioso de los rusos de cualquier religión. La Iglesia Ortodoxa ya ha pedido que se imparta al menos un año entero.

Líderes musulmanes, como el muftí Krganov Albir, máximo dirigente islámico en la república autónoma de Chuvashia, se muestra muy contento por los frutos de la asignatura: "es muy popular entre padres e hijos, y los padres dicen que aprenden mucho de sus hijos cuando cursan la asignatura". Y es que padres y abuelos son herederos de 70 años de persecución religiosa y desconocen su propia religión.

Católicos y protestantes, sin clase propia
Los católicos y los protestantes, que son minorías en Rusia y no forman parte de las cuatro "religiones de herencia histórica" que el Estado favorece (judaísmo, islam, budismo y ortodoxia) tienen que elegir.

El padre Alejandro Burgos, misionero vallisoletano en Pushkin, cerca de San Petersburgo, nos explica que "Yo aconsejo a mis parroquianos que escojan dependiendo del profesor. Si el profesor que diese Fundamento de las Religiones fuese un ortodoxo ecuménico les diría que escogiesen Ortodoxia. Pero de estos por desgracia actualmente hay pocos. Si no es así, creo que lo mejor es que escoja lo que en España denominariamos Ética".

También la responsable de la asignatura en el ministerio de Educación, Elena Romanova, admite que faltan profesores cualificados y buenos libros de texto.

Muchos creyentes, pocos practicantes
La Federación Rusa cuenta con unos 143 millones de habitantes, de los que entre el 60 y el 80% se autodeclaran ortodoxos. Además, por etnia unos 14 millones de habitantes podrían considerarse musulmanes. Rusia es el país con más musulmanes de Europa... y el que tiene más musulmanes tibios en la fe.

Aa la hora de calcular cuantos ciudadanos son practicantes con cierta asiduidad, las cifras se desploman. Un cálculo en Wikipedia habla de 3 a 15 millones de ortodoxos rusos practicantes, menos de 3 millones de musulmanes, 1,5 millones de protestantes, no más de medio millón de budistas (concentrados en Tuba y las regiones cercanas a Mongolia), 200.000 católicos y hasta 80.000 veterortodoxos ("viejocreyentes", ortodoxos anteriores a la reforma de Pedro el Grande).

Desconfianza hacia la Iglesia Ortodoxa
En las primeras pruebas de la clase de religión, en 2010, en la región de Krasnoyarsk, casi el 60% de las familias eligieron Fundamentos de Ética Pública, y otro 27% Fundamentos de Cultura Religiosa. Solo un 20% optaba por Ortodoxia, lo que demuestra aún un recelo importante hacia la religión.

"Mentalidad anormal post-soviética"
El portavoz del Patriarcado de Moscú, Vsevolod Chaplin, insiste en que "si un joven crece fuerte desde el punto de vista moral en un ambiente que carece de moral, hay posibilidades de que él o ella cambie las cosas, al menos parcialmente. Sólo así, generación tras generación, superaremos la mentalidad moralmente anormal de nuestra era post-soviética".

Tomado de Religión en Libertad

martes 28 de febrero de 2012

Carta pastoral cuaresma 2012

A todos los fieles diocesanos:

Acabamos de comenzar un tiempo de salvación y de gracia: la Santa Cuaresma. El Concilio Vaticano II habla de ella como una preparación a la celebración del Misterio Pascual durante la cual, los fieles, se entregan más intensamente a oír la Palabra de Dios, a la oración y la práctica de la penitencia en el recuerdo de las distintas etapas del Bautismo. (Cf. SC 109)

Es éste, por tanto, un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, nos abramos a la fuerza y al mensaje de la Resurrección del Señor y recorramos un camino de fe, en una peregrinación hacia la fuente de donde mana toda la gracia de la que vive la Iglesia y a la que ahora yo os invito a recibir participando activamente en estos cuarenta días, en que, a imagen del camino de Israel hacia la tierra prometida, o del combate de Jesús en el desierto, nos sintamos miembros del mismo Pueblo de Dios y del mismo Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

En el mensaje de cuaresma de este año, el Santo Padre, nos invita a reflexionar sobre el texto bíblico tomado de la Carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (10,24); en él nos exhorta a profundizar en la caridad entendida en toda su verdad: espiritual, social y moral.

Y para crecer en la caridad es necesario, en primer lugar, fijarse en Jesús, cuya Palabra se hizo carne entre nosotros (Cf. Jn 1, 14). Y mirar a Jesús conlleva convertir nuestro corazón a Dios que nos permita no sólo “ver a Jesús” (Cf Jn 12, 21), sino profundizar en las riquezas del misterio pascual de Cristo para que, renovados en la penitencia, podamos disfrutar de los frutos de la redención, porque “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Cf. Jn 15, 13).

En este tiempo estamos llamados a “reconciliarnos con Dios”, como nos exhorta San Pablo (Cf. 2 Cor 5, 20) mediante la penitencia y la celebración del Sacramento del perdón, manifestando así que nuestra caridad comienza en el sacrificio de Jesucristo “para el perdón de los pecados” (Cf Mt 26, 28), y es fruto del conocimiento y de nuestra identificación con Él, pues -como repetía el beato Juan Pablo II-, para el cristiano el camino de Dios pasa siempre junto a la casa del hermano.

Y es en ese caminar donde se inscribe el mensaje del Papa exhortándonos a “fijarnos los unos en los otros para estímulo de la caridad”, afirmando que:

“Hoy Dios nos sigue pidiendo que seamos «guardianes» de nuestros hermanos (cf. Gn 4,9), que entablemos relaciones caracterizadas por el cuidado reciproco, por la atención al bien del otro y a todo su bien…el hecho de ser hermanos en humanidad y, en muchos casos, también en la fe, debe llevarnos a ver en el otro a un verdadero alter ego, a quien el Señor ama infinitamente. Si cultivamos esta mirada de fraternidad, la solidaridad, la justicia, así como la misericordia y la compasión, brotarán naturalmente de nuestro corazón”.

Como podemos ver la atención al otro exige no mostrarse extraño ni indiferente a la suerte de los demás y a preocuparse de su bien, de todo su bien. Es verdad que a menudo prevalece en nosotros la indiferencia o el desinterés que nace del egoísmo.

Estamos tan marcados por el relativismo y sus falsos valores, que no nos atrevemos a señalar, cuando es necesario, el camino equivocado que muchos llevan arrastrando a otros en la misma dirección. Les cuesta trabajo a los padres reprender a sus hijos, recordarles sus deberes o advertirles del peligro de los placeres irresponsables. También nosotros mismos reaccionamos mal si alguien nos corrige o nos señala una forma de mejorar. Sin embargo, no podemos ignorar que tenemos una responsabilidad respecto a los otros y esta responsabilidad significa querer el bien del otro, de los otros, deseando que ellos también se abran al bien y a la gracia.

La solicitud por el bien de los otros nos lleva, por un lado, a ser conscientes de que en nuestra sociedad existen muchas personas a las que no se les ha anunciado de forma adecuada la Buena Nueva. Por otro a descubrir en esta Cuaresma una ocasión para renovar nuestra tensión misionera, nuestros métodos de predicación y de testimonio para que resuene intensamente el mensaje de la salvación.

Igualmente la caridad espiritual nos mueve a ejercer la corrección fraterna con aquellos hermanos que habiendo escuchado y creído el Evangelio, están alejados del Espíritu de Dios. Es éste un tiempo adecuado para llamarlos a avivar la fe, a salir de ese divorcio entre la fe profesada y la vida de espaldas a los valores evangélicos. Y para ofrecerles la oportunidad de la conversión mediante la integración activa en la vida de la comunidad cristiana, pues como dice la Escritura: “ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación” (2Cor 6,2).

Por último, nos invita a no olvidar las profundas necesidades materiales de pan, trabajo, casa, etc. por las que pasan tantas personas en estos momentos. Os invito, pues, en esta Cuaresma, a ser generosos para ayudar a tantos hermanos que sufren la crisis económica, a abrir el corazón para escuchar el sufrimiento del pobre, teniendo siempre presente las palabras de Jesús “porque tuve hambre y me distes de comer, estuve enfermo y me visitasteis…”. (Cf. Mt 25).

La Iglesia, como madre espiritual nos recuerda las armas del combate: el ayuno –porque “no sólo de pan vive el hombre” (Cf Lc 4,4); la penitencia –como mortificación de aquellas pasiones que nos dominan; la limosna para combatir la idolatría de la codicia (Col 3, 5); y la oración, sobre todo, en su dimensión personal de cara al Señor: “y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará” (Cf Mt 6,6).

Aprovechar las celebraciones litúrgicas –tan abundantes en este tiempo-, así como la preparación y participación en el “Día del Seminario” y en la “Jornada por la vida” que celebraremos en la semana del 19 al 25 de Marzo, es también una oportunidad a nuestro alcance y una forma de sentirnos peregrinos y caminantes al encuentro del Señor.

Pidamos, por último a la Santísima Virgen María que nos ayude a recorrer el itinerario cuaresmal unidos –como Ella- a su Hijo, el Señor, y a toda la Iglesia en este tiempo de gracia y salvación “hacia las fuentes de la vida eterna” (Cf Sal 23) .

+ José Mazuelos Pérez
Obispo de Asidonia-Jerez

lunes 27 de febrero de 2012

Las tres claves del mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma 2012

Es un artículo del sacerdote y teólogo José-Román Flecha en Diario de León (25-2-2012)

En su mensaje para la cuaresma de este año 2012, el Papa Benedicto XVI toma como base de sus reflexiones una frase de la Carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (10,24). Seguramente la hemos leído muchas veces, sin advertir la profundidad que encierra. En esta ocasión, el Papa subrayar tres puntos que pueden servirnos de pauta de vida durante la cuaresma.

“Fijémonos”. Vivimos de forma apresurada, sin preocuparnos de la situación de los demás o de los desgarros que puede causar en el corazón de los otros. La indiferencia o el desinterés nacen del egoísmo, encubierto bajo la apariencia del respeto por la esfera privada. Pero el texto bíblico nos exhorta a estar atentos los unos a los otros. Ignorar la suerte de los hermanos puede ser nuestro pecado más grave.

Hablamos mucho de solidaridad, pero olvidamos la fraternidad. Sólo la fe nos hace descubrir en el otro a un hermano. “Si cultivamos esta mirada de fraternidad, la solidaridad, la justicia, así como la misericordia y la compasión, brotarán naturalmente de nuestro corazón”. Y la compasión nos llevará a descubrir las necesidades materiales de los demás: Pero también sus fallos morales para ofrecerles el don de la corrección fraterna.

2. “Los unos en los otros”. Con razón dice el Papa que “una sociedad como la actual puede llegar a ser sorda, tanto ante los sufrimientos físicos, como ante las exigencias espirituales y morales de la vida”.

Humanamente no podemos vivir aislados. Y cristianamente, sabemos que pertenecemos a un mismo cuerpo. “Esto significa que el otro me pertenece, su vida, su salvación, tienen que ver con mi vida y mi salvación”. Mis pecados envenenan el aire que los demás respiran, como decía el protagonista de la novela “El diario de un cura rural” de Bernanos. Los pecados de los demás son zancadillas que dificultan mi camino, pero su bondad me acompaña y me anima. Todos colaboramos a mantener la esperanza de los demás.

3. “Para estímulo de la caridad y las buenas obras”. El estímulo al bien es la clave de la caridad y de la fraternidad. No hemos sido puestos en el mundo para acomodarnos en la pereza. Hemos sido llamados a caminar juntos en la santidad.”El tiempo que se nos ha dado en nuestra vida es precioso para descubrir y realizar buenas obras en el amor de Dios”.

Hay que superar la tentación de la tibieza y recordar nuestra vocación a la santidad. No todo lo que somos se reduce a las obras que hagamos. Pero no podemos dejar de practicar el bien, teniendo en cuenta que el bien ha de ser bien realizado.

“Ante un mundo que exige de los cristianos un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor, todos han de sentir la urgencia de ponerse a competir en la caridad, en el servicio y en las buenas obras (cf. Hb 6,10)”. Buen recordatorio para este tiempo santo de preparación a la Pascua.

José-Román Flecha Andrés
Universidad Pontificia de Salamanca

domingo 26 de febrero de 2012

Homilía para el 1 Domingo de Cuaresma (26-2-2012), por José-Román Flecha

“El arco iris y el Evangelio” es el título de la reflexión homilética del sacerdote y teólogo José-Román Flecha Andrés para el Domingo 1º de Cuaresma. B, 26 de febrero de 2012

Este primer domingo de cuaresma evoca la realidad del pecado. El pecado es un hecho y un ambiente que ha generado la catástrofe del diluvio. Por eso mismo, el relato bíblico refleja todos los tiempos y todos los escenarios de la humanidad. El pecado es la desarmonía del hombre consigo mismo, con la naturaleza, con sus semejantes y con el mismo Dios.

Pero la lectura del Génesis recoge también la revelación de Dios a Noé: “Hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes y con todos los animales que os acompañan” (Gén 9, 8-15). Dios revela su misericordia y promete fidelidad a sí mismo. Dios establece un pacto cósmico con toda la creación. En su belleza, el arco iris es una señal de paz.

Este texto es toda una meditación sobre el pecado y la gracia. Sobre la dramática alternancia del caos y el cosmos. Sobre el mal y la esperanza. La historia de la salvación del hombre no puede limitarse a evocar su maldad. Sobre ella se impone la bondad del Señor del mundo y de la historia. Siempre es posible esperar un arco iris.

EL NUEVO ADÁN

En este año, el evangelio de Marcos resume al máximo el episodio de las tentaciones de Jesús (Mc 1,12-15). Pero no lo suprime. Es más, subraya el hecho de que Jesús haya ido al desierto empujado por el Espíritu. El desierto es más que un escenario. En él se encuentra Jesús con la historia de su pueblo peregrino. Y se encuentra consigo mismo y con su misión.

El evangelio anota que Jesús se dejó tentar. En el mundo de hoy la mayor tentación es la de ignorar la tentación. Tentar a alguien es poner a prueba su verdad. La tentación pone en claro los valores por los que nos movemos. Exige un discernimiento serio y revela la orientación de nuestra libertad. A la luz de la fe, cuestiona nuestra fidelidad al Señor.

Pero el texto evangélico añade una nota interesante: en el desierto Jesús “vivía entre alimañas y los ángeles le servían”. En el desierto Jesús se revela como el nuevo Adán. El desierto es el paraíso recobrado. Llegados los tiempos mesiánicos, es posible vivir en la armonía primordial. En el desierto, los ángeles revelan la protección de Dios sobre su Hijo.

EL EVANGELIO DE DIOS

Con todo, el evangelio recuerda que, después del arresto de Juan, Jesús volvió a Galilea y proclamaba el Evangelio de Dios diciendo: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el evangelio”.

• “Se ha cumplido el plazo”. Con Jesús llega el cumplimiento de las promesas. La visita de Dios. Es la hora de la vigilancia atenta y de las decisiones inaplazables. Ha llegado el momento de revisar la propia existencia y de optar por los valores que valen de verdad. De optar por el único Dios que salva.

• “Está cerca el reino de Dios”. Llega el tiempo en que Dios ofrece a los hombres su cercanía y su señorío. Sólo hay una cosa importante: la entrada en el reino y la aceptación del reinado de Dios. Sólo Él nos puede liberar de todos nuestros ídolos. De todos los otros señoríos y tiranías.

• “Convertíos”. En el mensaje de Jesús, la oferta del reino por parte de Dios comporta la exigencia de un cambio de mentalidad y de valores para aceptar sin reservas su señorío. La aceptación y la espera de un reino a la vez presente y futuro determina la actitud ante los bienes e instituciones de este mundo.

• “Creed en el Evangelio”. Es la hora de aceptar la vida nueva que Dios ofrece en Jesucristo. La fe como aceptación creyente del mensaje de Dios determina la exigencia de conversión. La fe no es un asentimiento puramente intelectual. La fe implica la decisión de una vida, la orientación de la misma hacia Dios, la prontitud para seguir su voluntad.

- Señor Jesucristo, en el desierto de nuestro corazón también nosotros somos puestos a prueba cada día. Que tu luz y tu ejemplo restablezcan en nosotros la armonía del paraíso y nos ayuden a creer en la buena noticia de la salvación. Amén.

José-Román Flecha Andrés
Universidad Pontificia de Salamanca

viernes 24 de febrero de 2012

El reloj cuaresmal

.LA HORA DE LA CONVERSIÓN. Es una llamada a redescubrir nuestro origen. A poner en hora nuestra vida cristiana. No es tanto un esfuerzo personal cuanto, de nuevo, ir al encuentro de Aquel que nos ama.

.LA HORA DE LA VERDAD. No caminamos hacia la nada. El tiempo de cuaresma nos pone en órbita hacia la Pascua. Nuestro final definitivo no es la gran mentira en la que viven sumidos muchos hombres. Nosotros, porque Cristo nos lo aseguró con su propia existencia, sabemos que hay una gran Verdad: la vida de Jesús y sus promesas.

.LA HORA DE LA CARIDAD. Sin obras, nuestra fe, queda coja. Pero, nuestras obras sin referencia a Dios, pronto se agotan. Pueden derivar incluso en el puro humanismo. La hora de la caridad cuaresmal nos centra en Aquel donde nace el paradigma del amor: Cristo.

.LA HORA DEL SILENCIO. El silencio es un bien escaso. No se encuentra en cualquier lugar ni se compra en cualquier establecimiento. Una campana, una iglesia abierta….pueden ser una llamada a poner en orden lo que tal vez llevamos atrasado: la visita con el Señor. La oración.

.LA HORA DE LA PALABRA. ¿Cómo podemos encontrar el camino si no dejamos que el Señor nos lo indique? El reloj cuaresmal nos hace llegar con prontitud a la escucha de la Palabra. Es un tiempo de audición de lo santo, de captar aquello que es esencial para nuestra fe.

.LA HORA DEL AYUNO. Acostumbrados a mirar al reloj para la hora de la comida, la cuaresma, lo paraliza. Nos hace comprender que, la ansiedad, no es buena consejera para tener hambre de Cristo. Es un buen momento para ayunar de excesos, malos modos, blasfemias, odios, ingratitud, preocupaciones, críticas…..

.LA HORA DE LA PENITENCIA. Nos gusta el llano y antes que una simple carretera preferimos la autopista. La cuaresma nos recuerda que el sacrificio nos mantiene vigorosos, lo mismo que el entrenamiento hace grande y fuerte a un futbolista. Rectificar es de sabios y moderar ciertos comportamientos nuestros nos pueden encaminar a identificarnos más con Cristo.

.LA HORA DE LA CONFESIÓN. Hasta la mejor prenda necesita, de vez en cuando, ser llevada a una buena lavandería. Nuestras almas, en las que se encuentra impreso el sello de Hijos de Dios, tienen derecho a ser puestas a punto. La hora de la confesión nos facilita un nuevo rostro: la alegría de sentirnos reconciliados con Dios y con nosotros mismos.

.LA HORA DEL HERMANO. El encuentro con Jesús empuja al abrazo con el hermano. No podemos observar el reloj cristiano y, a continuación, olvidarnos de las horas amargas en las que viven los que nos rodean. Poner a punto nuestra vida cristiana nos exige ayudar a aquellas personas que quedaron rezagadas en la felicidad, en el bienestar o en el amor.

.LA HORA DEL CORAZÓN. Las prisas y los agobios, el estrés o el ritmo de vida que llevamos…presionan en exceso la serenidad de nuestro corazón. El reloj cuaresmal procura que, el corazón, vaya despacio, medite, reflexione, ame y se oxigene a la sombra del Corazón de Cristo.

.LA HORA DE LA MISA. Frecuentemente señalamos el reloj y preguntamos ¿y si tomamos un café? El reloj cuaresmal nos interpela ¿y por qué no una eucaristía diaria? Nunca, en tan poco tiempo, se nos ofrece tanto: acogida, perdón, calor, palabra, fuerza, silencio, amor, paz interior y poder saborear lo que sólo Jesús nos puede dar: su Cuerpo y su Sangre.

Escrito por Javier Leoz - Delegación de Piedad Popular (Pamplona)