lunes, 14 de junio de 2010

Apuntarse a Religión en la Escuela

Queridos diocesanos:

Al acercarnos al final del curso y en previsión del próximo, es necesario que toméis en cuenta, alumnos y padres, la importancia y la obligación de la formación en la propia fe, que se nos ofrece como posibilidad en los colegios e institutos. Formación que, junto con la Catequesis, la familia y otros medios, nos ayuda en el seguimiento de Jesucristo, como nos exige nuestra condición de discípulos suyos.

Cursar la asignatura de Religión y Moral Católica es una decisión voluntaria desde el punto de visa legal; pero, desde nuestra condición de cristianos, es una obligación aprovechar la oportunidad de recibir una enseñanza y una educación religiosa gradual, sistemática y en el marco de las demás enseñanzas.

Es, además, un derecho, que ampara nuestra actual legislación, aunque, por otra parte, esté esta enseñanza tan devaluada que prácticamente no cuenta para nada en el expediente académico. Pero sí que cuenta en nuestro expediente ante el Señor y en nuestra obligación de ser cristianos bien formados, capaces de dar razón de nuestra fe, de defenderla y de manifestarla en nuestra vida.

Una de las más importantes carencias de muchos de nuestros cristianos es la escasa formación religiosa por no haberla recibido, o por no haberle dado la debida importancia, o por haber adquirido solamente la formación religiosa exigida para un niño de Primera Comunión. En otros casos sí que nos encontramos con personas que tienen una buena formación religiosa, hasta con grados académicos, pero han sido adoctrinados en otras corrientes del pensamiento, en otras concepciones de la vida, de la persona humana y del mundo hasta negar la existencia de Dios o deformar su imagen. En otros casos, o por su educación o experiencia de vida, o por la excesiva fidelidad a su partido o a su líder, o por otros intereses, que anteponen a su religión, adoptan posturas y comportamientos incompatibles con su fe.

Ciertamente no es suficiente una buena formación religiosa en la edad escolar. Son también necesarias la primera y básica educación cristiana en la familia y el acompañamiento de la comunidad de fe o de la parroquia, con la catequesis adecuada a la edad, la práctica de los Sacramentos, de la oración y de la celebración y la progresiva incorporación a una comunidad de fe y de vida. Además de estos tres espacios clásicos de toda educación, desde luego de la religiosa, es necesario también cuidar al niño, al adolescente y al joven - también el adulto debe cuidarse – del ambiente que respira en las compañías con las que alterna, los impactos que recibe a través de las lecturas, de los diversos “maestros” o no tan maestros, de los espectáculos, de los medios de comunicación social y de otros medios de la cultura actual.

Lo cierto es que la Escuela ofrece al alumno una oportunidad insustituible, en un período de la vida en que la mayor actividad es aprender y formarse y, de este modo, ir configurando su persona y su personalidad y también su importante faceta de persona creyente y practicante de un estilo de vida, que, para nosotros los cristianos, consiste en un progresivo acercamiento e identificación con la persona, la vida y los comportamientos de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios hecho hombre, puesto como modelo perfecto de lo que tiene que ser el ser humano.

Queridos alumnos, niños, adolescente y jóvenes, queridos padres, tomad muy en serio vuestra obligación de conocer a Dios y a su Hijo Nuestro Señor Jesucristo, de conocer su Iglesia, que es nuestra familia, vuestros derechos y deberes y de ir configurando vuestras personas conforme al modelo que nos ha sido dado para actuar en vuestra vida como colaboradores y testigos suyos en la edificación de su Iglesia y en la construcción de un mundo nuevo, conforme al plan de Dios. La asignatura de Religión y Moral Católica en la Escuela os ayudará en esta importantísima tarea.

Os saluda y bendice vuestro Obispo

+ José Sánchez González
Obispo de Sigüenza-Guadalajara