lunes, 17 de septiembre de 2012

La clase de religión no es catequesis

La enseñanza religiosa escolar presenta su peculiaridad propia: debe establecer un diálogo, desde la fe cristiana, entre el Evangelio y la cultura humana, en cuya asimilación crítica madura el alumno.

En España, la enseñanza religiosa escolar es un derecho de los padres reconocido en nuestra propia Constitución de 1978, que establece que los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias creencias.

La parroquia deberá concienciar a los padres acerca de estos deberes y derechos sobre la información integral de sus hijos en la escuela especialmente en el aspecto moral y religioso.

La catequesis de la comunidad parroquial y la enseñanza religiosa en la escuela no se identifican, sino que se complementan. La catequesis no debe ser un doblaje o repetición de la enseñanza religiosa en la escuela.

A través de los años de escolaridad, se presenta el mismo mensaje fundamental considerado desde distintos ángulos, si cada año se va a repetir lo mismo en la escuela que en el templo, puede producir el hastío en los niños. El mensaje perdería su cualidad de buena nueva.

En la clase de religión los alumnos en situación de búsqueda o enfrentados con dudas religiosas encuentren pistas de reflexión y respuestas. Los alumnos no creyentes tienen un cauce, si quieren, para confrontar su situación de increencia con las perspectivas de la fe. Por su parte, los alumnos creyentes pueden integrar su fe en el interior de una cultura profana, alimentada a partir de ella, purificarla y capacitarse para dar razón de su fe. 

La enseñanza religiosa escolar es imprescindible para conocer y comprender las múltiples manifestaciones culturales de nuestro pueblo relacionadas con la fe católica: valores humanos y sociales; patrimonio artístico, calendario y fiestas; costumbres y modos de vida; creencias y ritos…

La escuela hoy, no lo olvidemos, ha de llevar a cabo su tarea en un clima cultural en el que, consciente o no, se pretende impedir que la razón humana tienda hacia la verdad, mientras que su misma naturaleza tiende a alcanzarla. Sin embargo, en primer lugar, por ser lugar de la sociedad donde, subsidiariamente a la familia, se ayuda a aprender a ser hombre, la escuela ha de ayudar a vivir, pensar y actuar conforme a la recta razón. Por lo mismo tiene como misión propia la búsqueda y el ofrecimiento de la verdad, no teniendo más límites que la verdad misma. Se trata del tema de la verdad como base de toda su labor.

Toda su solicitud educativa ha de estar empeñada y volcada en que el valor y dignidad del hombre se realice plenamente en su verdad de hombre, es decir conforme a su creación querida por Dios, como es querido por Dios todo hombre, criatura suya.

La enseñanza de la religión católica en los centros escolares es un marco adecuado para la nueva evangelización. Hemos de tener en cuenta las diferencias existentes entre las escuelas de titularidad pública y las escuelas católicas cuando hablamos de la enseñanza religiosa.

La enseñanza de la religión católica en cualquier centro requiere en los profesores no solo una buena cualificación profesional sino también un adecuado nivel de vivencia de la fe cristiana.

+ Ángel Rubio
Obispo de Segovia