martes, 12 de marzo de 2013

Todo ante el Cónclave Marzo 2013, el cónclave que elegirá al sucesor del Papa Benedicto XVI

A partir del martes 12 de marzo de 2013, la Iglesia católica, a su más alto nivel y responsabilidad, tiene una nueva cita con la historia. La renuncia del 265 obispo de Roma y pastor supremo de la Iglesia, el Santo Padre Benedicto XVI, efectiva desde las ocho de la tarde del jueves 28 de febrero y la consiguiente sede vacante, entra ahora ya en la fase final de la elección del nuevo Papa, abre las puertas del cónclave.
A continuación, he aquí algunos apuntes sobre la noción e historia de los cónclaves, su ritmo celebrativo y algunos otros datos de interés.

El concepto cónclave

El vocablo “cónclave” es una palabra de origen latino admitida en el uso de la lengua española y definida por la RAE como “junta de cardenales de la Iglesia Católica, reunida para elegir al Papa”. La segunda acepción de “cónclave”, cuyo significado etimológico es “lo que se cierra con llave”, define a esta palabra como el “lugar donde se reúnen los cardenales para elegir Papa”. Su sentido eclesial y canónico es el mismo que acaba de ser descrito.

En las vísperas ahora de un nuevo cónclave, el que ha de elegir el sucesor del Papa Benedicto XVI, he aquí los orígenes de las elecciones pontificas –con una mención expresa y glosada al cónclave más célebre de la historia, el de Viterbo, en 1270-1271, y algunos sobre ante el cónclave de marzo de 2013.

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Los orígenes

La elección del Obispo de Roma -y, por ende, el pastor supremo de la Iglesia Universal- experimento durante el primer milenio del cristianismo algunas oscilaciones. Entre los siglos I al IV, años y centurias de implantación primera, de catacumbas y de persecución, el clero y el pueblo cristiano de Roma elegían a quien había de ser su pastor, generalmente un diácono, quien debía ser ordenado obispo. El clero y el pueblo romano continuaron como electores de su obispo en los siglos IV al VIII, si bien, una vez que el Imperio Romano y Bizantino profesó la fe cristiana, esta elección debía ser ratificada por el Emperador, que otorgaba esta confirmación a través del Exarca de Rávena habida cuenta de que la capital del Imperio se desplazó a Constantinopla.
Tras ensayarse distintas fórmulas mixtas en los siglos IX y X, siglos oscuros y de hierro, en el año 1059 el Papa Nicolás II, uno de los llamados Papas reformadores de Lorena, en referencia a la localidad franco-alemana del mismo nombre, hace público un decreto sobre la elección papal, reservándola a los cardenales obispos, abriéndola a personas no romanas y requiriéndose todavía el asentimiento del clero y del pueblo.
En 1130 comenzó a aplicarse ya de manera definitiva esta normativa, que, en 1179, incluyó, mediante decretal del Papa Alejandro III, la necesidad de que el candidato elegido obtuviera los dos tercios de los votos para que la elección fuera válida.

La clausura del cónclave

Pero no será hasta el siglo XIII cuando como tales nazcan los “cónclaves”. Fueron el clero y el pueblo romanos quienes “forzaron” las cosas a fin de que los cardenales eligieran Papa con celeridad y con consenso.
Y serán en 1216 cuando por la primera vez cierren bajo llave a los lectores. Sucedió en Perugia, en el corazón de Italia, en la capital de la Umbria. Honorio III era elegido Papa el 24 de agosto de 1216, el primer Papa surgido de un cónclave en sentido estricto.
En 1241 el clero y el pueblo romano, encabezados por el senador Matteo Rosso Orsini, entendieron, de nuevo, que era necesario cerrar a los cardenales. Y durante dos meses así estuvieron los electores papales, encerrados en las ruinas carcelarias del Septizonio. De este modo., se buscaba además liberar a la elección pontificia de las ambiciones de Federico II de Suabia. Era el primer cónclave de la historia de la Iglesia, el cónclave para elegir al sucesor de Gregorio IX, el antiguo cardenal Hugolino, protector de San Francisco de Asís y el creador de la Inquisición Medieval. Fallecido el 22 de agosto de 1241, tendría sucesor efímero tan sólo durante doce días, en la persona de Celestino IV.

El Cónclave de Viterbo

Pero el cónclave por excelencia, el que ha pasado a la historia, es el de Viterbo -hermosa e importante localidad del Alto Lazio, a un centenar de kilómetros de Roma.
Y la historia breve de este cónclave podría escribir así: érase que se era el año de gracia 1268. El día 29 de noviembre de aquel año había fallecido el Papa Clemente IV, de origen francés y en la cátedra de Pedro desde el 22 de febrero de 1265. Los cardenales se dirigen a la citada ciudad de Viterbo para elegir su sucesor. Presiones políticas externas, discusiones bizantinas y ambiciones de la aristocracia romana y de sus candidatos, empiezan a demorar casi sin fin la elección papal.
Transcurren los meses y se cumplen el primer año y ante la persistencia en la sede vacante, el Señor de Viterbo, Alberto de Montebono, hace cerrar herméticamente el palacio papal con los cardenales dentro y utiliza una abertura del tejado para arrojarles comida y bebida bien racionada para forzar la elección, que no llegara, a pesar de ello, hasta el 1 de noviembre de 1271. Por fin, habían encontrado el consenso en la persona del Obispo de Piacenza, Tedaldo Visconti. Será el Papa Gregorio X, quien, entre las primeras medidas de su pontificado, se halla la Constitución “Ubi periculum” de 1275, que regula de modo canónico la clausura de los cardenales para la elección papal y consagra definitivamente la figura del cónclave.

Comienzo del cónclave de marzo de 2013

Tras la carta apostólica de Benedicto XVI dada como motu proprio “Normas nonnullas”, en la tarde del viernes 8 de marzo, los cardenales, reunidos en congregación general preparatoria al cónclave, decidieron que las votaciones para la elección del nuevo Papa comenzaran en la tarde del martes 12 de marzo.
Misa “pro eligendo pontífice”
A tenor de la legislación y ceremonial vigentes, desarrollados en el marco de la constitución apostólica de Juan Pablo II Universi Dominici gregis, firmada el 22 de febrero de 1996, el primer acto de la elección pontificia es la misa del Espíritu Santo o pro eligendo romano pontífice. Tiene lugar por la mañana del primer día del cónclave en la basílica vaticana.
Esta eucaristía es presidida por el decano del colegio cardenalicio, en este caso, el cardenal italiano Angelo Sodano (1927), secretario de Estado de la Santa Sede de 1990 2006. Pueden concelebrar en la misa todos los cardenales, independientemente de su edad.

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Ingreso en la capilla sixtina y extra omnes!

Por la tarde del mismo día, es el siguiente: la solemne ceremonia de entrada en el cónclave y el juramento de los cardenales electores. La procesión arranca de la capilla paolina para llegar a la capilla Sixtina, desde el siglo XVI sede propia del cónclave. La procesión es acompañada del canto de las letanías de los santos y posteriormente, ya en la capilla Sixtina, el Veni, Creator
Excluidos los ceremonieros y el secretario del colegio cardenalicio –el arzobispo italiano Lorenzo Baldisseri, secretario, a su vez, de la Congregación para los Obispos- no participan en este rito más que los cardenales electores.
De dos en dos, los cardenales caminan por riguroso orden de precedencia, a tenor de los tres órdenes del colegio cardenalicio –obispos, presbíteros y diáconos-. Lo anterior significa que, en este caso, abren la procesión los cardenales Giovanni Battista Re y Tarcisio Bertone, ambos italianos y los dos únicos de los seis cardenales del orden de los obispos menores de 80 años. Y esto y lo anterior significan también que las sesiones del cónclave estarán presididas por el cardenal Re (1934), exprefecto de la Congregación de Obispos. Tanto el cardenal decano, el ya citado Sodano, como el vicedecano, el francés Roger Etchagaray (1922), superan, pues, los 80 años. Igualmente superan esta edad los otros cardenales del orden de los obispos: el nigeriano Arinze (1932) y el portugués Saraiva (1932).
Concluida la procesión, con todos los cardenales electores ya en el aula, y tras unas oraciones y una predicación –correrá a cargo del cardenal maltés Prosper Grech (1925), experto en Patrología y fraile agustino, comienza propiamente el cónclave, en cuyas sesiones electorales solo y exclusivamente participan los cardenales electores, si bien en los escrutinios entran en el aula el secretario del colegio cardenalicio y el maestro de ceremonias pontificios. Este último es el sacerdote italiano Guido María Marini, quien cierra la puerta de la capilla sixtina, que queda custodiada por dos guardias suizos, y pronuncia la célebre frase del Extra onmes (“Todos fuera”).

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115 cardenales electores

Serían 117 los cardenales, menores de 80 años a partir del día de la sede vacante, quienes tienen derecho a voto en el Cónclave, que elegirá sucesor de Benedicto XVI. Estos cardenales -115 ya que el purpurado jesuita indonesio monseñor Darmaatmadja, por razones de salud, y el ya arzobispo emérito de Edimburgo (Escocia), cardenal O`Brien, por razones personales, hayan renunciado a participar en el cónclave- representan a 48 países. En 2005 participaron en el cónclave también 115 cardenales y también eran 117 los que podrían haber participado, pero dos de ellos se excusaron por razones de salud.
En este cónclave, Italia es el país con mayor número de cardenales electores: 28. Siguen Estados Unidos de América con 11 y Alemania con 6. Después, con 5, Brasil, España e India. Con 4 están Francia y Portugal; con 3, Canadá y México; y con 2, Argentina, Nigeria y Portugal.
Treinta y cinco países tienen un cardenal elector: Australia, Austria, Bélgica, Bolivia, Bosnia Hervegóvina, Chile, China, Colombia, Croacia, Cuba, Ecuador, Egipto, Eslovenia, Filipinas, Guinea Conakry, Holanda, Honduras, Hungría, Irlanda, Kenya, Líbano, Lituania, Perú, República Checa, República Democrática del Congo, República Dominicana, Senegal, Sri Lanka, Sudáfrica, Sudán, Suiza, Tanzanía, Venezuela y Vietnam.

Los españoles

De España hay cinco cardenales electores: por orden de precedencia o antigüedad en el cardenalato: Antonio María Rouco Varela (1936), Carlos Amigo Vallejo (1934), Antonio Cañizares Llovera (1945), Lluís Martínez Sistach (1937) y Santos Abril Castelló (1935), creados cardenales, respectivamente, en 1998, 2003, 2006, 2007 y 2012. La fecha entre paréntesis corresponde a la del nacimiento de los purpurados citados.
El cardenal Rouco es arzobispo de Madrid desde 1994 y preside la Conferencia Episcopal Española desde 2008, amén de haber presidido con anterioridad de 1999 a 2005. Es de origen gallego. De origen vallisoletano es el fraile franciscano Carlos Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, archidiócesis que rigió de 1982 a 2009. Ambos, Rouco y Amigo, ya participaron en el Cónclave de abril de 2005.
El cardenal Martínez Sistach es arzobispo de Barcelona, ciudad donde nació, desde 2004. El cardenal Cañizares es de origen valenciano. Desde 2008 es el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Su último destino episcopal en España fue como arzobispo de Toledo.
Creado cardenal en el penúltimo consistorio de Benedicto XVI, en febrero de 2012, el cardenal Santos Abril es de origen turolense y ha dedicado su ministerio sacerdotal al cuerpo diplomático de la Santa Sede. En la actualidad, es el arcipreste de la basílica papal de Santa María la Mayor de Roma.
El máximo número de cardenales españoles electores en un cónclave se dio, como queda dicho, en los cónclaves de abril de 2005 (el que eligió a Benedicto XVI como sucesor de Juan Pablo II) y en junio de 1963 (en el cónclave que eligió a Pablo VI como sucesor de Juan XXIII). En ambos casos fueron seis.
En abril de 2005: los curiales Eduardo Martínez Somalo y Julián Herranz Casado, los ya entonces arzobispos eméritos de Toledo (Francisco Álvarez Martínez) y de Barcelona (Ricardo María Carles Gordo) y los arzobispos de Madrid (Antonio María Rouco Varela) y de Sevilla (Carlos Amigo Vallejo).
En el cónclave de junio de 1963 fueron otros seis: los arzobispo de Sevilla, Santiago de Compostela, Tarragona y Toledo, cardenales José María Bueno Monreal, Fernando Quiroga Palacios, Benjamín Arriba Castro y Enrique Pla Daniel, y los curiales Arcadio María Larraona Saralegui y Anselmo María Albareda Ramoneda.
Tanto en agosto de 1978 (el cónclave que eligió a Juan Pablo I como sucesor de Pablo VI) y en octubre de 1978 (el cónclave que eligió a Juan Pablo II como sucesor de Juan Pablo I) hubo cuatro cardenales españoles electores: José María Bueno Monreal, Vicente Enrique y Tarancón, Narciso Jubany Arnau y Marcelo González Martínez, arzobispos, respectivamente, de Sevilla, Madrid, Barcelona y Toledo.
Lo anterior significa que el cardenal español contemporáneo que ha asistido a más cónclaves es José María Bueno Monreal (1904-1987).
En la actualidad, hay cinco cardenales vivos de más de ochenta años. Son, por orden de precedencia, Eduardo Martínez Somalo (1927), camarlengo emérito; Ricardo María Carles Gordo (1926), arzobispo emérito de Barcelona; Francisco Álvarez Martínez (1925), arzobispo emérito de Toledo; Julián Herranz Casado (1930), presidente emérito del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos; y José Manuel Estepa Llaurens (1926), arzobispo castrense emérito de España, creados cardenales, respectivamente, en 1988, 1994, 2001, 2003 y 2010.

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Votaciones y “fumatas”

En la primera sesión de votaciones, en la tarde del día primero del cónclave tras los actos ya reseñados, que solo hay una votación y correspondiente comunicado a través de la “fumata”, en el resto de las sesiones hay dos votaciones. Cada sesión electoral de mañana y de tarde es seguida de la “fumata”. Esto es, en el día primero, por la tarde, tras la primera votación; y a partir de ahí, salvo elección, cada dos votaciones, en torno, pues, a las 12 horas o a las 19 horas.
Eso sí, si la mayoría requerida de dos tercios, se produjera en la segunda, cuarta, sexta u octava votación, se adelantaría la “fumata”, de color, pues, blanco, con la inequívoca señal de la elección pontificia.
Después de tres días de votaciones sin resultado, el cuarto día los cardenales tendrían una jornada de retiro y de reflexión, y así hasta el escrutinio treinta y tres –que según disposición de Benedicto XVI, de 11 de junio de 2007- las votaciones tendrían como únicos candidatos a los dos cardenales más votados y se alcanzaría la elección con, al menos, la mayoría cualificada de los votos, los dos tercios.
Durante todos los días del cónclave, tanto en la capilla sixtina como en la residencia de Santa Marta –donde se alojan- los cardenales, está terminantemente prohibido y bajo graves penas canónicas, cualquier tipo de comunicación con el exterior, incluidas, por supuesto, las nuevas tecnologías.

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El humo de la chimenea

El humo que de la chimenea de la capilla sixtina comunica los resultados –la “fumatta bianca o la fumatta nera”- sale de la destrucción de las papeletas, que son quemadas, en las que los cardenales electores han escrito sus votos y de las notas que hayan podido tomar durante los escrutinios. Todos estos papeles se atan y cosen en una especie de cuerda. Se pide además a los cardenales que, en la medida de lo posible, disimulen su letra para evitar ser reconocidos por la caligrafía.
En esta ocasión, se han instalado dos estufas, una para que produzca la fumata nlanca y otra la negra. Se queman con papeles, amén de con un producto químico para darle el color correspondiente, con paja. Si la paja es húmeda y las papeletas se queman humedecidas, el color que saldrá al exterior será blanco, la señal inequívoca, inefable y gozosa del “Habemus Papam!”. Si se queman sin humedecer, el color será negro: los cardenales han seguir votando…

La elección y aceptación

Una vez que un candidato alcance la mayoría exigida –los dos tercios (78 votos en esta ocasión) hasta la no probable votación 34-, si el elegido es cardenal –lo más previsible y lo que viene ocurriendo desde hace siglos- es preguntado por el cardenal que preside el cónclave, ahora, como queda dicho, el italiano Re, acompañado del primero de los cardenales presbíteros –en este caso, el belga Danneels- y el primero de los cardenales diáconos –el francés Taurán-, si acepta la elección y el nombre que desea imponerse como Obispo de Roma y Pastor Supremo de la Iglesia Universal. Estas son las palabras en latín de la pregunta sobre la aceptación de la elección: Acceptásne electiónem de te caónice facta un Summum Pontifficem? Y apenas recibida la aceptación, el cardenal presidente del cónclave pregunta Qui nónime vis vocare? Y el elegido, anteponiendo la fórmula Vocabor, dice también en latín el nombre elegido con su correspondiente numeración histórica.
Para este acto, y como notarios del mismo han sido llamados al aula por el último cardenal del orden de los diáconos, Michael James Harvey (1949), el secretario del colegio cardenalicio y el maestro de ceremonias, junto a algunos de sus colaboradores. Mientras tanto, se ultima la “fumata bianca”, el ya electo Papa y a todos los efectos Papa va a la sacristía –llamada de las lágrimas…- para vestirse una de las tres sotanas blancas preparadas al efecto, junto al resto de vestiduras que son propias del Sucesor de San Pedro –esclavina o muceta y estola rojas con las figuras, en esta, de los cuatro evangelistas-. El nuevo papa regresa a la capilla sixtina, donde el cardenal presidente del cónclave le saluda con unas palabras ya prescritas, sigue una breve liturgia de la Palabra, los cardenales rinden personalmente un gesto de obsequio, saludo, felicitación y obediencia al nuevo canta se canta el Te Deum.

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Habemus Papam!

Mientras tanto, la Plaza de San Pedro se habrá llenado ya de cientos de miles de personas, alertadas por la “fumata bianca”, los medios de comunicación y el repiquetear solemne y festivo de las campanas.
El cardenal prodiácono, el francés ya citado Jean-Louis Tauran, acompañado de ceremonieros, saldrá al balcón o logia central de la basílica vaticana para anunciar a la urbe (Roma) y al orbe (el mundo entero) el nombre del nuevo Papa. Lo hará también en una bien consagrada y conocida fórmula latina: Anunúntio bobis gaudim magnum; habemus Papam!: emnimentisismus ac reverendisimus dóminun, dóminum… (citará en latín el nombre propio), sanctae romanae ecclesiae cardinalem (dirá el apellido), qui sibi nomen imposuit…. (dirá el nombre que ha elegido para ser Papa).
Todo este hermosísimo y multisecular ritual se completa, en torno a una hora después de la elección pontificia, con la salida del nuevo Papa al balcón o logia central de la basílica, desde la cual saluda y bendice. Tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI aprovecharon la ocasión para dirigir unas palabras, las primeras, pues, de sus pontificados.

Misa de inicio de pontificado

El cónclave en la práctica ha terminado ya. El nuevo Papa y los cardenales vuelven a la capilla sixtina y se procede a la clausura del cónclave. Días después, es la misa solemne del comienzo del ministerio apostólico petrino del nuevo Papa –la antigua misa de coronación, sustituida desde el 3 de septiembre de 1978 por el Papa Juan Pablo I-, si bien ya a todos los efectos el elegido Papa es Papa a todos los efectos. El nuevo Papa habrá asimismo, en el momento oportuno, de tener otra celebración de comienzo de ministerio en la basílica papal de El Salvador o San Juan de Letrán, catedral de Roma e iglesia cabeza y madre de todas las iglesias.
Para esta ocasión, se piensa en la fecha del domingo 17 de marzo como la más apta para la misa en la plaza de San Pedro del comienzo del pontificado del nuevo Papa. Si la elección se retrase, esta misa podría ser el martes 19 de marzo, solemnidad de San José, patrono universal de la Iglesia.

¿En qué votación salieron elegidos los Papas del último siglo?

En el hasta ahora último cónclave, los días 18 y 19 de abril de 2005, hubo Papa (Joseph Ratzinger que tomó el nombre de Benedicto XVI) tras la cuarta votación.
El 2 de marzo de 1939, el mismo día en que cumplía 63 años, el cardenal Eguenio Pacelli fue elegido Papa con el nombre Pío XII. Sucedió a Pío XI, de quien era su secretario de Estado, y rigió la Iglesia hasta su muerte, el 9 de octubre de 1958
El 26 de agosto de 1978 el patriarca de Venecia, cardenal Albino Luciani -Juan Pablo I- fue elegido Papa en cuarta votación.
Téngase en cuenta que en el cónclave de 1939 había unos 60 cardenales y en el de agosto de 1978 eran 111. Téngase en cuenta también que para que una elección se produzca en el segundo día, en poco más de veinticuatro horas, hacen falta, al menos, dos tercios de los votos, esto es, en este caso de 2013, no menos de 78 votos.
Karol Wojtyla necesitó ocho votaciones; seis, Giovanni Battista Montini; once, Angelo Giuseppe Roncalli; y en torno a diez, Giuseppe Sarto, Giacomo de la Chiesa y Achille Ratti, los respectivos, por el orden citados, Papas Juan Pablo II (1978-2005) Pablo VI (1963-1978), Juan XXIII (1958-1963), Pío X (1903-1914), Benedicto XV (1914-1922) y Pío XI (1922-1939). Las procedencias respectivas de los últimos ministerios episcopales de estos Papas eran Cracovia, Milán, Venecia, Bolonia, Venecia y Milán.
Edades al ser elegidos Papas desde 1846
En la época reciente, desde la mitad del siglo XIX, el Papa elegido a mayor edad fue hasta abril de 2005 Angello Giusepe Roncalli, el Papa bueno y beato Juan XXIII. Estaba a punto de cumplir 77 años de edad. Pero el 19 de abril de 2005 Joseph Ratzinger, cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Benedicto XVI, fue elegido Papa con 78 años, cumplidos tres días antes. Ha sido la persona elegida Papa con mayor edad de los dos últimos siglos.
Los más jóvenes de esta siglo y medio último Giovanni Mastai Ferreti, que a los 54 años se convirtió en Pío IX y gobernó a la Iglesia durante cerca de 32 años -el pontificado, tras San Pedro, más largo de la historia- y Karol Wojtyla, el siguiente Papa que durante más tiempo nos ha regido, Juan Pablo II, que tenía 58 años de edad al ser elegido Vicario de Cristo. Tanto Pío IX como Juan Pablo son beatos.
Eugenio Pacelli, el Papa Pío XII, cumplía 63 años el mismo día de su elección pontificia el 2 de marzo de 1939.
Achille Rati, arzobispo de Milán en 1992, fue elegido Papa, Pío XI, con 64 años. Estaban próximos a los 66 años, Giovanni Battista Montini y Albino Luciani, los papas respectivos Pablo VI y Juan Pablo I.
Giacomo della Chiesa, Papa Benedicto XV de 1914 a 1922, tenía 67 años al ser elegido Papa. Los Papas León XIII y San Pío X fueron elegidos sumos pontífices con 68 años
Y todo ello, entre otras, nos dice que ni de edades ni de pronósticos, ni de tiempo de pontificado existe nada escrito de manera definitiva e inexorable, que estas realidades son tan libres y tan vivas como la vida misma y la misma gracia de Dios, que, con providencia amorosa, rige el tiempo y la historia.

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El próximo será el Papa número 25 elegido en la Capilla Sixtina

La Capilla Sixtina es el escenario de los cónclaves desde 1691. Desde entonces se han producido en la Capilla Sixtina los veinticuatro cónclaves siguientes, incluido ya el que comienza el 12 de marzo de 2012.
El 12 de julio de 1691 fue elegido Papa en la Capilla Sixtina el cardenal Antonio Pignatelli, de 76 años y arzobispo de Nápoles. Falleció el 27 de septiembre de 1700. Tomo el nombre de Inocencio XII.

Así es la Capilla Sixtina, la sede de los cónclaves

La Capilla Sixtina es la capilla más famosa del palacio apostólico de la Ciudad del Vaticano. Es una de las principales y más famosas obras de todo el mejor arte universal. Cada día la visitan 20.000 turistas y al año, cinco millones de personas.
Desde 1691 es la sede de los cónclaves para la elección de un nuevo Papa. Hasta ahora 24 papas han sido elegidos en la capilla Sixtina; el que salga Papa a partir del 12 de marzo de 2013, será el papa número 25 de este lugar.
Se encuentra a la derecha de la basílica vaticana o basílica del apóstol San Pedro y originalmente servía como capilla de la fortaleza vaticana.
Es famosa por su arquitectura, evocadora del Templo de Salomón del Antiguo Testamento, y su decoración al fresco, obra de los más grandes artistas del Renacmiento, incluyendo a Miguel Ángel, Rafael y Boticelli. Por orden del papa Julio II, Miguel Ángel decoró la bóveda (1.100 m²) entre 15089 y 1512. A Miguel Ángel no le agradó este encargo, y pensó que su trabajo era sólo para satisfacer la necesidad de grandeza del Papa. Sin embargo, hoy la bóveda y El Juicio Final, obra dos décadas posterior (1537-1542), son considerados como los mayores logros de Miguel Ángel en la pintura.
La capilla fue construida entre 1471 y 1484, por orden del papa Sixto IV, de quien toma su nombre, para restaurar la antigua Capilla Magna. Recién terminadas las obras, un grupo de pintores que incluía a Botticelli, Peruggino, Signorelli, Ghirlandaio pintaron una serie de paneles al fresco sobre la vida de Moisés (a la izquierda del altar, mirando hacia El Juicio Final) y la de Jesucristo (a la derecha del altar), acompañadas por retratos de los Papas que habían gobernado la Iglesia hasta entonces en la zona superior y por cortinas pintadas con trampantojo. Las pinturas fueron concluidas en 1482, y el 15 de agosto de 1483 Sixto IV consagró la capilla a la Asunción de María.
Desde la época de Sixto IV, la capilla ha servido como lugar de diversas actividades papales. Hoy es la sede del cónclave, la reunión en la que los cardenales eligen a un nuevo Papa.

Los horarios del Cónclave

LUNES 11 de marzo 2013
17.30. Todos los que están llamados a participar de una forma u otra en el cónclave, desde enfermeras y médicos hasta conductores y cocineros pasando por el responsable de la Guardia Suiza además de los cardenales, juran en la Capilla Paulina, vecina de la Sixtina, que guardarán el secreto sobre la elección del pontífice. Tienen prohibido comunicar a los cardenales ninguna noticia proveniente del exterior.
MARTES 12 de marzo 2013
07.00. Los cardenales salen de la Casa de Santa Marta, un antiguo hospicio situado a 500 metros de la Capilla Sixtina, que les servirá de domicilio durante todo el cónclave.
10.00. Misa en la basílica vaticana “Pro eligendo Pontifice” (Para la elección de un romano pontífice) que oficia el cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, en la Basílica de San Pedro.
16.15. Los cardenales electores, vestidos de blanco y rojo, entran en la Capilla Sixtina. Después del último canto litúrgico, Veni Creator, pronuncian el sermón previsto. El cardenal Prosper Grech (1926), agustino, patrólogo y maltes pronuncia la predicación preceptiva, La puerta se cierra detrás de ellos. El cónclave puede empezar.
19.15. La primera jornada de la elección termina con el rezo de Vísperas.
LOS DÍAS SIGUIENTES
Entre las 06.30 y las 07.30. El desayuno se sirve en la Casa Santa Marta.
08.15. Misa en la Capilla Paulina.
09.30. Los cardenales se encierran en la Capilla Sixtina para rezar y votar.
Entre las 12.30 y las 16.00. Pausa.
16.50. Regreso a la Capilla Sixtina para rezar y votar.
19.15. Fin de la jornada y rezo de Vísperas.
Las papeletas se queman dos veces al día, después de las dos votaciones de la mañana y de las dos de la tarde. La fumata negra, que señala que no se ha elegido papa, llega en torno a las 12.00 y a las 19.00. Sin embargo, si el pontífice ha sido elegido en la primera votación de la mañana, la fumata blanca podría llegar entre las 10.30 y las 11.00 y entre las 17.30 y 18.00, en el caso de que fuera por la tarde, ha precisado el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi.

silla papa vacia Todo ante el Cónclave Marzo 2013

Lo que es el Papa según sus títulos

El Papa es el Obispo de Roma, la sede primada de la Iglesia católica, la sede que ocupó el apóstol San Pedro, puesto por Jesucristo como cabeza del colegio apostólico. De su condición de Obispo de Roma, deriva la de pastor de la Iglesia universal, sobre la tiene potestad ordinaria, plena e inmediata.
A título descriptivo, los títulos de un Papa, de un Obispo de Roma, son, según el Anuario Pontificio, y tras renunciar Benedicto XVI al título de Patriarca de la Iglesia Occidental, los siguientes:
1.- Obispo de Roma.
2.- Vicario de Jesucristo.
3.- Sucesor del Príncipe de los Apóstoles.
4.- Sumo Pontífice de la Iglesia Universal.
5. – Primado de Italia.
6.- Arzobispo y metropolitano de la provincia eclesiástica de Roma.
7.- Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano.
8.- Siervo de los siervos de Dios.
Su tratamiento es de Su Santidad, Papa, Santo Padre, Romano Pontífice.

Los nombres de los Papas

La tradición del cambio de nombre del elegido Papa por otro mediante el cual será conocido durante su ministerio apostólico petrino halla su raíz en el cambio de nombre del apóstol Simón de Betsaida, a quien Jesucristo, al confiarle el primado, cambió también el nombre: Pedro.
Esta es una tradición muy arraigada y frecuente en la Sagrada Escritura, según la cual aquellas personas a las que Dios confía una misión especial y extraordinaria, la encomienda de la misión conlleva también el cambio de nombre.
A lo largo de la historia del Pontificado Romano, ha habido 265, incluidos San Pedro y Benedicto XVI.
Estos son los once nombres que más veces han tenido los Papas:
1.- Juan: 23
2.- Benedicto: 16
3.- Gregorio: 16
4.- Clemente: 14
5.- León: 13
6.- Inocencio: 12
7.- Pío: 12
8.- Esteban: 10
9.- Bonifacio: 9
10.- Urbano: 8
11.-Alejandro: 7

Los países de procedencia de los Papas

A las puertas de un Cónclave, cabe la pregunta acerca de la procedencia de quién el nuevo Papa. Y cabe también la pregunta sobre de dónde eran los anteriores Papas. Esta es el listado, desglosado por países:
1.- Italia: 211 (de ellos, 103 de Roma). (La fotografía que ilustra esta información corresponde al escudo pontificio de Pío XII, natural de Italia, Italia, y Papa de 1939 a 1958)
2.- Francia: 15
3.- Grecia: 14
4.- Alemania: 6 (el último Benedicto XVI, de 2005 a 2013; el anterior, Victor II, de 1055 a 1077)
5.- Siria: 6
6.- España: 2 (Calixto IV y Alejandro VI).
7.- Dalmacia: 2
El resto procedían de Holanda, Inglaterra, Israel, Polonia, Portugal y Tracia.



Jesús de las Heras Muela
Director de ECCLESIA

Fuente: Ecclesia digital