viernes, 10 de mayo de 2013

Los Papas del Concilio Vaticano II


Estamos celebrando el Año de la Fe, que se inició con motivo de haberse cumplido, el año pasado, los 50 años del comienzo del Concilio Vaticano II. Son del beato Juan Pablo II estas palabras. “Siento más que nunca el deber de señalar el Concilio como la gran gracia de la cual la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX”. Y su sucesor, Benedicto XVI, escribió estas otras palabras: “Si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, el Concilio puede convertirse cada vez más en una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia”.

En este breve comentario deseo dedicar un recuerdo a los dos Papas del Concilio: el beato Juan XXIII y su sucesor, Pablo VI. Se cumple también el medio siglo de unos acontecimientos relacionados con estos dos grandes pontífices del siglo XX.

El 3 de junio de 1963 moría Juan XXIII, cuando el Concilio Vaticano II estaba todavía en sus comienzos, pues sólo había celebrado la primera sesión y le quedaba mucho trabajo. Unos dos meses antes, el 11 de abril de aquel mismo año 1963 –de ello se cumplen los 50 años- el buen Papa Juan había publicado su encíclica Pacem in terris, un auténtico testamento suyo a la Iglesia y al mundo, con este documento dedicado a los derechos humanos y a la paz.

El Papa que tuvo la inspiración de convocar el Concilio dirigió esta encíclica “sobre la paz entre todos los pueblos, que ha de fundamentarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad” y que dirigió a todos los obispos, a los fieles de todo el mundo y –significativa novedad- “a todos los hombres de buena voluntad”.

El día 21 de aquel mes de junio en que murió Juan XXIII –por tanto se cumple también de ello el medio siglo- era elegido Pablo VI, que tuvo la misión de continuar el Concilio y llevarlo a buen puerto. A él le correspondió la tarea de clausurar el Concilio y de comenzar su aplicación. Fueron tiempos de muchas novedades y de no pocos frutos, pero también tiempos de dificultades, tensiones y sufrimientos. Pablo VI tuvo que dirigir la Iglesia católica en los difíciles años que siguieron al Concilio.

También fue Pablo VI quien inauguró los viajes del Papa a diversos países del mundo, una práctica que se ha convertido en habitual en los Papas que le han sucedido. El pasado 10 de diciembre, Benedicto XVI aprobó el decreto de las virtudes heroicas del Papa Montini, primer paso hacia su beatificación. De esta manera, los dos Papas del último concilio son propuestos a todos los fieles como modelos de vida cristiana. La vida cristiana que el Concilio Vaticano II quiso revitalizar e impulsar y que ahora todos estamos llamados a continuar bajo la guía del nuevo Santo Padre.

† Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona