lunes, 17 de junio de 2013

Adolfo Sillóniz: "Me gustaría que la Religión estuviera en la escuela por un planteamiento pedagógico, y no por imperativo legal"


(Jesús Bastante).- Adolfo Sillóniz es uno de los últimos fichajes de Religión Digital. Viñetista y autor del blog "Fábulas", es responsable de formación de profesorado de religión online de PPC-SM. Fue durante 17 años profesor de Religión, y opina que el tema de esta asignatura en la escuela pública "es una discusión recurrente, que para los profesores de Religión ha supuesto mucho desgaste".

Respecto a la integración total de los profesores de Religión en los claustros, piensa que "por una parte hay pereza administrativa, y por otra, reparos ideológicos", y confiesa que le gustaría que la Religión estuviera en la escuela "por un planteamiento pedagógico, y no por imperativo legal".
A pesar de todo, le augura "vida larga a la clase de Religión", y nos regala sus viñetas, con las que intenta "dar forma visual a las encrucijadas que tiene la Iglesia".

¿Estás cómodo en tu espacio en RD?
Muy cómodo y muy honrado. Dibujar para mí es una afición, un hobby, con el que intento dar algún sentido y algún concepto, pero desde un punto de vista muy aficionado y muy poco técnico (no tengo cualificación como pintor o como dibujante). Estoy muy agradecido de que me hayáis acogido en la casa, para poder tener un espacio en el que expresar cosas que me preocupan. Una afición grata se hace mucho más grata al poderla compartir con la gente.

¿Son tus viñetas en RD muestra de tu época como profesor de Religión, en la que tenías que esforzarte por llegar a los chavales?
Sin duda. Fui profesor de Religión en todas las etapas, y una buena parte de ese tiempo en la escuela pública. Fue un desafío importante: ser fiel a la tarea, cómo motivar, cómo utilizar la imaginación para que la gama de recursos sea amplia... Y uno de los recursos que empecé a utilizar de forma tentativa, pero que después se fue consolidando, era el dibujo en la pizarra. Solía llenar la pizarra de dibujos que apoyasen lo que quería transmitir. Vi que funcionaba razonablemente bien a pesar de que no soy un gran dibujante, y eso hizo que quizá que cuando dejé de dar clase de Religión en la enseñanza obligatoria (luego seguí en la universidad), se convirtió en un hobby al que de un tiempo a esta parte le he dedicado un poco más de tiempo. Ahí se fue fraguando la idea del proyecto Fábulas, que está teniendo una andadura agradable.

En tus viñetas al algunos personajes fijos, como el cuervo Melíades y la tortuga Vera. ¿Quiénes son? ¿Irán saliendo más personajes?
Más que personajes, son actitudes acerca del mundo, de la Iglesia, de lo que es y de lo que debería ser... Si nos descuidamos, todos podemos tener algo de Melíades, y yo quiero pensar que tengo bastante de Vera. Intento reflejar y expresar todo esto. Curiosamente, algunos amigos les han dado interpretaciones psicológicas que yo no pensaba, lo cual es delicioso. Uno tiene una idea en la cabeza, pero la pone como una penúltima palabra.

¿El arte es propiedad no sólo de quien lo hace (el artista), sino también del público al que se dirige?
Sin duda. No es bueno dar muchas explicaciones sobre una obra de arte, porque el espectador debe tener la oportunidad de percibir las cosas como quiera. Cuando alguien te describe y te sugiere una interpretación distinta, resulta muy agradable y muy gratificante. Uno llega a pensar "igual tienes tú más razón que yo". Mi blog es una propuesta abierta, y quien tiene la amabilidad de ver la viñeta y hacerla suya, entra a formar parte de este pequeño proceso creativo.

¿Melíades no es uno de los cuervos del Vatileaks?
No. La idea es previa a que sucediera todo eso. Alguien me dijo que el proyecto iba a quedar un poco contaminado por este asunto, pero yo pienso que no, porque tiene un sentido distinto. A medida que vayan saliendo las viñetas, quienes las vean sacarán sus propias conclusiones. La idea no fue originada en absoluto por los cuervos del Vatileaks.
Decía Umberto Eco que quien propone algo artístico luego debe desaparecer, en el sentido de no interferir en el proceso de interpretación de quien lo ve.

¿Cuál es tu instrumento de dibujo?
Ahora el iPad. Para mí ha sido un descubrimiento de las grandes tecnologías. Utilizo un programa muy sencillo y muy baratito para alguien que, como digo, es un aficionado, sin grandes pretensiones técnicas. Procuro darle a los episodios de los cuervos un toque antagonista (uno habla seriamente y otro con un poco de humor...), y siempre procuro poner un escenario urbano, como el skyline de algunas ciudades. Pienso que el contexto urbano tiene un especial sentido.

¿Cómo una especie de torres de Babel que creamos para intentar llegar al cielo?
Sí. Me ayudan a contextualizar.
Vera también tiene su antagonista, que es crítico con el carácter utópico y soñador de Vera. Vera tiene un sueño, que es vivir sin caparazón, y su antagonista introduce un elemento de realismo (o de pesimismo), y a veces sus diálogos están llenos de dureza y de crudeza. Creo que la realidad está teñida de esos dos aspectos.

¿Se encuentran Vera y Melíades en alguna viñeta?
No. Son dos aspectos que van en paralelo. Creo que tienen un cierto carácter complementario, pero están pensados para que sus dibujos se publiquen de forma alterna. Veremos el ritmo de los acontecimientos y hacia dónde evolucionan. La actitud de los cuervos es quizás más estable y más permanente, pero Vera tendrá que hacer algo con su sueño.

Es curioso que los cuervos, que tienen alas, sean los que están más estáticos, y sin embargo la tortuga, que es la imagen de la lentitud, sea la que siempre está en movimiento
Sí, me parecía un buen contrasentido. La idea de la tortuga ya la había expresado en relatos hacía tiempo, la de los cuervos es algo más reciente.

Hacen recordar a Esopo
Hay algo de eso, sí. Es un antecedente glorioso. Siempre he pensado cómo expresar distintos aspectos, sobre todo en lo referido a la realidad religiosa o al hecho religioso (realidades abstractas). Tener que explicárselo a un niño de infantil o a un chaval de bachillerato siempre me ha hecho aguzar el ingenio buscando el rigor y la hondura, pero a la vez la forma amable o simpática de transmitirlo. Y lo de los animales siempre me ha parecido un recurso apropiado y sugestivo. Me apunto a la abrumadora tradición de Esopo y otros tantos.

¿Qué pretendes con estas Fábulas? ¿A quién quieres llegar, o qué te gustaría que quedara de ellas?
Tengo la pretensión no tanto de aportar una reflexión externa, como de dar forma visual a una serie de sentimientos bastante extendidos. Dar forma a la realidad social y religiosa, a las encrucijadas que tiene la Iglesia ahora. Hacer una interpretación, posicionarme. No pretendo ser maestro ni transmitir un mensaje, sino dar forma gráfica y claridad a algo que está latiendo, y que puedo tener la fortuna de expresar con unas pocas frases. Yo no me invento nada.

¿Tienes alguna viñeta sobre la situación actual de la clase de Religión, que es tu otra vocación?
El proyecto Fábulas está pensado en otra clave, pero sin duda la clase de Religión me preocupa y me ocupa (una buena parte de mi quehacer profesional), y más en este momento. Los medios de comunicación hablan de "privilegio", y algún político tuvo la expresión desafortunada de decir que se pretendía "equiparar el Ave María al álgebra". Desde ciertos sectores de la Iglesia también hay una posición muy crítica en cuanto a la clase de Religión, pero mi postura es de defensa y de apoyo.

¿Defiendes su presencia en la escuela pública?
Sí. Hay quienes dicen que "Dios no cabe en una asignatura", y por supuesto que no cabe, pero el saber religioso sí. Hay una forma de presencia de la Religión en la escuela diferenciada de la catequesis, que consiste en acercar y en hacer interactuar a los niños y a los jóvenes que tienen una dimensión espiritual o religiosa latente, que forma parte de sus potencialidades; con una parte de la cultura que está relacionada con el hecho religioso. Se ponen en interacción esas dos realidades con las dimensiones del alumno, para hacerlas crecer y para hacerlo competente ante la comprensión de la realidad, que es una de las funciones de la escuela; junto al trasvase de lo más cualificado del acervo cultural.

¿Piensas que los alumnos que no optan por la enseñanza de la Religión pueden no tener acceso a determinadas claves desde el punto de vista cultural, que les serían útiles, sin ir más lejos, en una visita al Museo del Prado? ¿Crees que la jerarquía de la Iglesia no ha explicado suficientemente bien que en la clase de Religión no se hace catequesis?
Nuestro ordenamiento jurídico señala, a través de una norma de carácter internacional que son los acuerdos Iglesia-Estado (del año 79), que es coherente la existencia de un modelo confesional de la enseñanza de la Religión. Hay más países de Europa que tienen un modelo confesional así. Mi juicio personal es que no es el modelo idóneo, pero tampoco creo que sea un modelo incompatible con los fines de la escuela. El modelo que creo que es más favorable es el que se inició en la extinta y non nata LOCE, que no se llegó a iniciar tras la pérdida de las elecciones del Partido Popular. Este modelo establecía una doble modalidad: una no confesional (de estudios científicos, y con un currículo que integrase lo principal de las grandes religiones de nuestro país). Nuestro país es diverso. Tiene una fuerte y maravillosa tradición cristiana, pero no se puede entender España sin el Islam o sin la tradición judía. Y hoy las aulas son más diversas de lo que eran hace 20 o 30 años, cultural, étnica y religiosamente. La otra modalidad que se ofrecía era la confesional.
Habría que hacer un matiz, porque la enseñanza confesional de la religión no significa una variante catequética, sino que prevalece fundamentalmente el currículo de esa confesión. Sería un error, incluso para los modelos de enseñanza confesional, que hablasen sólo de lo suyo. Lo que significa es que prevalece la perspectiva propia, vinculada a una comunidad viva. La religión es un ente vivo, no es algo abstracto, ni un residuo de museo. Y eso es complementario pero diferenciado de la clase de Religión.
Los obispos de nuestro país en el año 79 hicieron un maravilloso documento que dejaba este aspecto muy claro. Ahora, en cambio, hay un planteamiento de cierta ambigüedad.
Yo conozco a muchos profesores. Afortunadamente, en mi vida profesional, me ha tocado viajar mucho y dar muchos cursos, ayudar a organizar eventos... y ahora soy responsable en cierta medida de los contenidos que aparecen en los libros de Religión. Mucha gente piensa que los profesores imparten catequesis, pero eso no es cierto. Es verdad que hay una parte de profesores que interpretan su clase como una cátedra desde la que transmitir sus convicciones, y eso sí es catequesis. Hay otra parte que, aunque el marco sea confesional, tal y como desempeñan su misión imparten su clase con un modelo aconfesional en la mente. Y luego está el grueso de profesores, con los que yo he hablado muchas veces, que se sienten cómodos con el modelo confesional pero tienen muy claro que la clase de Religión en la escuela pública se diferencia de la catequesis, en los objetivos, en el planteamiento y en las reglas de juego que tiene el ámbito escolar, y que hay que cumplir. Son disciplinas diferenciadas y complementarias.
Los sectores más críticos y más laicistas dicen que en la práctica no se diferencian, y es verdad que no hemos llegado a un 100% de diferenciación. Pero la mayoría de los padres eligen la clase de Religión para sus niños, y creo que esto es importante. Otro dato es relativo a la situación de los profesores de Religión, que no se sienten reconocidos en sus claustros o viven en ellos dentro de un ambiente hostil en muchos casos. Lo que ocurre es que los profesores más beligerantes no aceptan la enseñanza de la Religión, pero sí aceptan y respetan la figura del profesor, que en muchos casos es ejemplar.

¿Tiene esto que ver con el proceso de entrada de los profesores de Religión, que no tienen que pasar, por ejemplo, por unas oposiciones?
Sí. Esto hace que la situación del profesor de Religión en el claustro sea más complicada aún.

Serías partidario de que los profesores de Religión fueran integrados plenamente en el claustro?
Sí. A efectos prácticos lo están, salvo por alguna limitación (asumir cargos directivos, por ejemplo). Lo que yo veo es que el profesorado de Religión está bien dispuesto a que su proceso de entrada se haga por el mismo canal que el de sus compañeros. No son ellos los que se oponen a una oposición. Pero la estructura legal hace difícil que la Conferencia Episcopal vea ese aspecto oportuno.

¿Piensas que los obispos no darán ese paso en algún momento?
El marco jurídico confiere a la Conferencia Episcopal esa prerrogativa, y es una ley difícil de cambiar porque tiene rango internacional y está en la Constitución. Son palabras mayores. Uno de los avances consistió en dar cierta autonomía en los destinos al profesor, el reconocimiento de trienios en algunos casos... Se han dado pasos. Y también es de agradecer el apoyo de los obispos y las diócesis. Hace años reclamábamos esto, más cariño, pero ahora no hace falta. Todos los obispos reconocen y valoran al profesorado. Respecto a este paso al plantel oficial, parece que por una parte siempre hay pereza administrativa, o reparos ideológicos en otros casos; además del marco jurídico, que hace que no sea viable a corto plazo.
Sin embargo, a mi juicio, sí sería deseable y necesario.

¿Lo religioso en este país sigue siendo motivo de controversia? ¿No se está utilizando la clase de Religión para tapar otros temas más relevantes del anteproyecto de ley de reforma educativa?
Es una discusión recurrente, que para todos los profesores de Religión ha supuesto mucho desgaste. Parecía que en el proceso de elaboración de las últimas grandes leyes la Religión era el gran tema, cuando estaban sobre la mesa temas como el fracaso escolar, becas, conciertos, financiación, competencias, evaluación externa, o cuestiones sobre soporte pedagógico o acceso a un aprendizaje significativo. En definitiva, aspectos de fondo.
A mí me gustaría que la Religión estuviera en la escuela con un planteamiento pedagógico, es decir, porque responde y contribuye a los fines de la escuela. En cambio, por las últimas leyes parece que la Religión está por un imperativo legal. Éste no es el planteamiento ideal. Si está en la escuela, tiene que estar con las mismas reglas que el resto de materias, y la evaluabilidad forma parte de ellas.

¿Piensas, entonces, que la asignatura de Religión debe ser computable?
Todo proceso pedagógico tiene que terminar con una evaluación. Luego, que esta evaluación compute, es una cosa distinta. Esto es un aspecto más administrativo, pero el debate de fondo no se ha hecho bien.

¿Y la alternativa?
La alternativa ofrece un modelo más estable, el de hace tres décadas. Intelectualmente, que los alumnos de Religión no den contenido ético chirría. Es un modelo que soluciona algunos aspectos, porque con la LOE la alternativa era inexistente. Pero, desde el punto de vista intelectual, no es, a mi juicio, la solución ideal. La honda reflexión que hay sobre la mesa es el modelo de la doble modalidad.

Otra propuesta que ha sido muy criticada desde la Conferencia Episcopal es que la clase de Religión se imparta a primera o a última hora. ¿Consideras, como muchos profesores, que esta medida le quitaría rango a la asignatura, o que reduciría el número de alumnos?
Ese modelo podría ser muy lesivo para la asignatura cuando la alternativa es inexistente. Se ha creado un estado de opinión más contrario al profesor de Religión, acusándoselo de privilegios, y a mí me preocupa que el sufrido profesorado, que es muy entregado, muy creativo y muy profesional, y que además todos los años está sometido al referéndum de si se apuntan o no se apuntan, tenga que pasar por eso. Los resultados de estos años, con tantas leyes, son adversos.

¿Crees que se va a mantener el porcentaje de alumnos en la clase de Religión?
Quizá va a tirar a la baja, pero no de una manera brusca. Hay administraciones muy beligerantes con la asignatura, en cuanto a la asignación de horas, por ejemplo; y esto supone una cierta deslealtad hacia el colectivo de profesores, que hace muy bien su trabajo, por parte de algunas comunidades. Pero yo le auguro vida larga a la clase de Religión, con este formato o con otro más idóneo.

Fuente: Religión digital