jueves, 24 de octubre de 2013

“La asignatura de Religión debe contar con un marco estable”


Varios expertos han debatido sobre el contexto legal de la formación religiosa en la escuela pública.

En España, hasta ahora, la asignatura de Religión debe de ser de oferta obligatoria y de demanda voluntaria en todos los centros públicos y privados en los niveles pre-universitarios. Así lo establece el Acuerdo Iglesia-Estado de 1979, que puntualiza que esta materia debe ser impartida en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales.

La nueva ley educativa (LOMCE) introduce algunos cambios en esta materia porque a partir de ahora su nota contará, como la de otras asignaturas, a efectos de la media académica del curso. Otra innovación es que los alumnos que no elijan Religión tendrán que estudiar una nueva asignatura de Valores Culturales y Sociales en Primaria y Valores Éticos en Secundaria. Esta novedad ha reabierto el debate sobre la necesidad de asentar una sólida base jurídica independientemente de las políticas educativas. Por este motivo, la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) reunió del 16 al 18 de octubre a varios expertos en el VI Simposio Internacional de Derecho Concordatario -coorganizado por la Universidad Internacional de la Rioja y la de Almería- para discutir sobre los asuntos clave en torno a la enseñanza de esta asignatura.

La finalidad del congreso era "contribuir al debate sobre la posición de la formación religiosa en la escuelas. Al mismo tiempo se quieren mostrar las implicaciones de los derechos que están aquí en juego: el derecho a la educación, la libertad de enseñanza, la libertad religiosa y el derecho de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos", explica Miguel Rodríguez Blanco, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad Alcalá de Henares y presidente del Comité organizador del Simposio.

Actualmente, la asignatura de religión forma parte del contenido curricular obligatorio "si bien no se puede obligar a nadie a impartirla o a recibirla, pues eso vulneraría el derecho de libertad religiosa", explica Rodríguez Blanco. "Al formar parte del contenido curricular obligatorio el Estado debe hacerse cargo de su financiación, lo que conlleva que es el Estado el que contrata a los profesores de religión y el que se hace cargo de sus retribuciones. Sin perjuicio de esto, la determinación del contenido de la asignatura corresponde a la Iglesia, la cual es también la competente para decidir qué profesores son idóneos para ser contratados por el Estado como profesores de religión", añade.

"Son las confesiones religiosas las únicas competentes para establecer el manual, en su contenido y pedagogía", insiste el profesor e investigador Pedro Sánchez Llavero, que impartió la conferencia sobre "Los materiales de estudio de la materia de religión y sus horarios en la normativa autonómica". Sin embargo, sí que es competencia de la administración educativa "velar y asegurar que los materiales se ajustan al nivel de conocimientos de los alumnos, según la etapa y curso, así como de que el contenido no sea contrario a los valores y principios constitucionales y respete normas tan concretas como las relativas a las medidas de prevención de la Violencia de Género", añade.

Para garantizar la conveniencia de los materiales, las confesiones religiosas (católica y las tres no católicas que han firmado acuerdos de cooperación) deben aprobar un listado de manuales que los profesores utilizarán después para impartir su asignatura. Concretamente, las confesiones musulmana y evangélica cuentan con unos proyectos editoriales financiados por la Fundación Pluralismo y Convivencia, gracias a los cuales han editado libros de texto para la enseñanza religiosa.

Horario fijado por las comunidades autónomas

Según Rodríguez Blanco, "todo esto anterior es respetado a grandes rasgos, al ser una consecuencia de lo que establece la Constitución y el citado Acuerdo entre el Estado y la Santa Sede. El problema y la polémica surgen por los aspectos que podríamos llamar colaterales, pero que tienen una importancia fundamental". Concretamente, detalla que los puntos conflictivos se refieren a la carga horaria y el horario se asigna a la clase de religión; la alternativa de los alumnos que optan por no cursar la asignatura y cuál es el régimen jurídico concreto ha de tener el profesorado. "A mi modo de ver -señala Rodríguez Blanco- estos aspectos deberían ser objeto de concreción en un pacto entre la Iglesia y el Estado, pues no pueden ser cuestiones sujetas a los vaivenes políticos y utilizados como factor ideológico".

En cuanto a los horarios de la asignatura, el profesor Sánchez Llavero recuerda que hay varios decretos en la ley que definen su duración dentro del horario escolar. En concreto, el Real Decreto 1513/2006, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria estipula un mínimo de 105 horas para el conjunto de la etapa, que se traducen en una hora y media semanal por curso. En lo que se refiere a la Educación Secundaria, el Real Decreto 1631/2006, dota a la asignatura de religión con un mínimo de 140 horas para los tres primeros cursos y de 35 para el último. Las primeras 140 horas se reparten entre primero, segundo y tercero. Se otorga una hora semanal en dos de ellos y dos horas en el restante. Las 35 horas del cuarto curso se traducen en una hora semanal.

Finalmente, el Real Decreto 1467/2007, fija un horario de 70 horas para los dos cursos de Bachillerato que pueden distribuirse en una hora semanal para cada curso o, dos horas, en uno de ellos.

El profesor Sánchez Llavero recuerda que las enseñanzas mínimas fijadas por el Gobierno representan el 65 o el 55% de los horarios escolares, dependiendo de si la comunidad autónoma tiene o no lengua cooficial. Por lo tanto, las comunidades cuentan con cierto margen de maniobra, dentro del cual podrán ampliar las horas lectivas dedicadas a la enseñanza religiosa. "A este respecto, ha de señalarse que, aunque la mayoría se han ceñido a la asignación horaria establecida por el Estado, Canarias y Navarra han ampliado a dos las horas semanales de religión en primaria; y Valencia, La Rioja, Madrid, Murcia, País Vasco y Navarra han aumentado a dos los cursos de secundaria obligatoria en que se imparten dos horas semanales de religión. Todo esto se ha efectuado mediante órdenes de las respectivas Consejerías de Educación".

Debate sobre la alternativa

En este sentido, algunas comunidades (País Vasco y Baleares) dejaron sin efecto la asignatura de Religión al no prever asignatura alternativa y dejar que los alumnos que no habían elegido la enseñanza religiosa pudieran permanecer en casa o salir del centro educativo. Esta desviación fue corregida por el TSJ del País Vasco (Sentencia T.S. de 20 de julio de 2012) así como el de las Islas Baleares (Sentencia T.S.J. Baleares 793/2010, de 14 de septiembre).

Otro de los asuntos conflictivos se refiere a los alumnos que optan por no asistir a la asignatura de la religión. Isabel Cano, profesora ayudante doctor de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad de Alcalá de Henares dedicó su conferencia a las materias alternativas al estudio de la religión católica y repasó las sucesivas modificaciones según se han ido aprobando nuevas leyes.

Un Real Decreto de la LOGSE de 1990, aprobada por el gobierno socialista, establecía en la etapa de Educación Primaria la posibilidad de escoger entre la enseñanza de la religión católica y "actividades de estudio" asistido por un profesor. Tras varias sentencias del TS, un posterior decreto obligó a sustituir el estudio asistido por una serie de alternativas contemporáneas en horario simultáneo a la asignatura religión.

En la LOCE de 2002 se acordó que en todas las etapas educativas –desde primaria hasta bachillerato- se incluye la asignatura o área de Sociedad, Cultura o Religión. Presentaba dos modalidades u opciones de desarrollo: una, de carácter confesional, y otra, de carácter no confesional. Sin embargo, el cambio de gobierno hizo que no se aplicara la ley y que se mantuviera vigente lo pactado en la LOGSE.

En 2006, se aprobó la LOE que aludía expresamente a cada uno de los Acuerdos suscritos con otras confesiones distintas de la católica, dando así una visión más sólida del fenómeno religioso acatólico. "Se podía elegir, como en la LOCE, entre la versión confesional o aconfesional o no asumir ninguna asignatura. En este último caso, los centros docentes disponían las medidas organizativas para que los alumnos cuyos padres o turtores no hayan optado por que cursen enseñanzas de religión reciban la debida atención educativa, a fin de que la elección de una u otra opción no suponga ninguna discriminación".

Con la Ley Wert, la Religión seguirá siendo de oferta obligada en los centros educativos y optativa para los alumnos. Lo novedoso es que quienes no la elijan tendrán que estudiar una nueva asignatura en primaria (Valores Sociales y Cívicos) y secundaria (Valores Éticos). En bachillerato, al no ser enseñanza obligatoria, los centros no tienen por qué ofertarla y, si lo hacen, los alumnos podrán elegir entre otras 16 asignaturas. Dado que actualmente el 41,1% de los estudiantes de bachillerato escogen Religión, la LOMCE prevé que los centros la oferten también en esa etapa educativa cuando exista demanda. La asignatura de Valores será evaluable, su calificación contará para la media del curso, para optar a una beca y para formar parte del cálculo de la prueba final de evaluación, pero no será objeto de evaluación o reválida.

Marco europeo

Por último, resulta necesario contextualizar la materia en el ámbito europeo. En este sentido, el catedrático Rodríguez Blanco apunta que "la asignatura está presente en la mayoría de los países y está valorada muy positivamente por los organismos internacionales, por su contribución al desarrollo integral del ser humano, a la integración social, a la tolerancia y a la convivencia en las sociedades plurales. Por ello, debe contar con un marco estable y no ser objeto de polémicas partidistas".

En este sentido y según un texto difundido recientemente por el arzobispado de Pamplona la enseñanza de la religión es obligatoria y por tanto evaluable en Alemania, Austria, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Luxemburgo, Malta, Noruega, Reino Unido, Rumanía, Suecia, Turquía, Ucrania.

Bélgica, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, España, Holanda, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Polonia, Portugal, República Checa establecen la materia de libre elección o no evaluable.

Fuente: Gema Sánchez de la Nieta. Revista Digital de la Universidad Internacional de La Rioja