lunes, 10 de febrero de 2014

ADMINISTRACIONES, INSPECCIONES Y DIRECCIONES TIENEN MUCHO QUE DECIR EN EL DESCENSO DE ALUMNOS DE RELIGIÓN


Se ha presentado el anuario estadístico Las cifras de la educación en España. Estadísticas e indicadores correspondientes al curso 2011-2012 y habida cuenta los datos relativos a la enseñanza de la Religión, distintos medios se han apresurado a anunciar El declive imparable de la asignatura de Religión católica.

Entre los datos estadísticos, cabe destacar que en la última década la cifra de alumnos matriculados en centros públicos ha caído 14 puntos en Primaria, 17 en Secundaria y 23 en Bachillerato. Por su parte, Extremadura, Andalucía y Canarias son con diferencia las comunidades en las que más alumnos optan por la clase de Religión (en torno al 85% en primaria y 60% en secundaria), mientras que País Vasco, Baleares y Cataluña son las que menos alumnos de Religión tienen (en torno al 40% en primaria y 20% en secundaria).
Es necesario reflexionar seriamente sobre estas cifras para hacerse una idea de las causas de este fenómeno. Dejando claro que se dan una multiplicidad de factores, como es -entre otros- la secularización de la sociedad o la pasividad de los padres, es urgente sacar a la luz algunos aspectos relevantes de los que no se han hecho eco los medios de comunicación y sin los cuales no cabe entender el hecho que analizamos.

Nos referimos al papel que han jugado en muchos casos -no siempre, gracias a Dios- las Administraciones, las inspecciones educativas y las mismas direcciones de los centros en este descenso del alumnado de Religión.

Empecemos por la asignatura alternativa a la clase de Religión. Cuando la hay, se plantea de un modo claramente discriminatorio. Porque esta asignatura se utiliza para reforzar otras materias del curso o dar inglés. Este hecho influye de una manera determinante en la matriculación de los alumnos en Religión. Las denuncias que se le han hecho llegar a la Administración han caído en saco roto.

No es menos eficaz el “trabajo” de ciertos inspectores de educación que, unilateralmente y aunque haya alumnos matriculados en Religión, se permiten la arbitrariedad de recortar horas de esta asignatura. También se da el caso de inspectores que niegan horas lectivas para hacer otros trabajos en el centro a profesores de Religión por el hecho de ser “de Religión”, a pesar de que la dirección haya solicitado esas horas por ser conveniente para el colegio.

Podemos hablar también de centros donde por decisión de la dirección, ni siquiera se ofrece la asignatura de Religión a la libre elección de los padres y se matricula directamente a todo el alumnado en la alternativa (Atención Educativa). Otras veces se oculta que haya alumnos matriculados en Religión o se intenta disuadir a los padres para que no matriculen a su hijo en Religión.

También se da el caso de profesores que ridiculizan el hecho religioso en clase y, de este modo, presionan y vulneran los derechos fundamentales de los alumnos religiosos.

En este sentido, resulta paradigmático el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, que es, según el estudio del MEC, con Cataluña y Baleares, la comunidad donde más se ha notado este descenso de alumnado. Durante años, en la CAV, en torno a un centenar de centros han suprimido la posibilidad de cursar la clase de Religión unilateralmente, es decir, por decisión del claustro de profesores o de la dirección. ¿Cómo no iba a descender el número de alumnos?

También en la CAV, se ha dado el caso de que donde se impartía Religión se ha hecho fuera del horario escolar y, en algunos casos, sin asignatura alternativa. Las diócesis de Bilbao, Vitoria y San Sebastián y la asociación Kristau Eskola denunciaron esta situación y el Tribunal Supremo anuló el decreto que sacaba la Religión del horario lectivo en la CAV.

Pues bien, a pesar del dictamen del Tribunal Supremo, este mismo curso se ha denunciado que hay numerosos institutos que vuelven a incumplir la ley mandando al alumnado de la alternativa a casa o poniendo la asignatura de Religión fuera del horario lectivo. ¿Es esto libertad? ¿Por qué no hablan los medios de estas irregularidades al hablar del descenso de alumnado en Religión? Quizás el lector ya ha encontrado la respuesta a este interrogante.